domingo, 16 de enero de 2011

Crecimos… nos mudamos.

Luego de mucho esfuerzo y trabajo hemos logrado unificar las actividades de este blog (y su blog amigo http://consumaciencia.blogspot.com) en un único sitio web, tratando de mejorar la comunicación, accesibilidad y dinamismo para facilitar la interacción con Uds, los profesionales en salud.
Agradezco a todo aquellos que me dieron fuerza para no bajar los brazos y a quienes siempre me ayudan a continuar y poder brindar lo mejor.
Nuestro nuevo sitio es www.consumaciencia.com.ar
Y como cierre de este blog un buen mensaje para compartir.
 
bambu No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se impaciente frente a la semilla sembrada ahogándola con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas: ¡Crece, por favor!
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: siembras la semilla, la abonas y te ocupas de regarla constantemente.
Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto que, un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.
Sin embargo, durante el séptimo año, en un periodo de solo seis semanas la palta de bambú crece ¡mas de 30 metros! ¿Tardo solo seis semanas en crecer? No, la verdad es que se tomo siete años y seis semanas en desarrollarse.
Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitieran sostener el crecimiento, que iba a tener después de siete años.
Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas veces queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que este requiere tiempo.
De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creemos que nada esta sucediendo.
Y esto puede ser extremadamente frustrante.
En eso momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés y aceptar que "en tanto no bajemos los brazos" ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos, si esta sucediendo algo, dentro nuestro...
Estamos creciendo, madurando.
Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando este al fin se materialice.
Muchas gracias a todos.